Me encontré con la vida.
Desalineado de la realidad
recibí el regaño del cielo del desengaño,
con el cabello húmedo y los labios secos
empecé la extraña sensación de extrañar tus labios.
Me levanté como siempre,
¿las 8?, ¿las 10? Siempre igual
sin saber en realidad si seguía vivo.
Bebía café, ¿o eso no lo hacia antes?
Hacia todo lo que comúnmente hago.
Encendí el televisor, ¿o eso nunca lo hice?
Entendí que las latas de conserva en la reserva de tu amor
ahora estaban vacías, y corrí desesperado
entre multitudes, y me dolía la cabeza,
y las lágrimas se evaporaban,
¿o sólo lo soñé?
Me volví contra la vida.
Empecé el corto y extenuante camino de la muerte,
y seguramente te dio miedo,
temías por tu vida, y seguramente te arrepentiste,
y me di cuenta que estabas en mis manos.
Otra noche a tientas,
rehuías de mi mirada
y te tendiste en la cama
con un cigarrillo en la boca
trataste de dormir
y no llorar.
Otra noche a tientas
rehuías de mis manos
y te entregaste abatida
escupiste el tabaco al suelo
pensaste en el fin
y la nada.
Me volví contra la vida para fingir mirar la muerte.
Te hice temblar en mis brazos para hacerte llegar a mis labios.
Hice lo de siempre para beber de ti.
Me encontré con la vida nuevamente,
desesperado y cerca de la muerte
rencontré el sentido de una taza de café
y hasta del televisor.
Desperté como siempre
despegado de tus labios,
sediento de tu boca.
Estaba desalineado de la normalidad
y la obviedad de la realidad me hizo sentir estúpido
de tu voz encontré el silencio
y comprendí el terror que causa,
el efecto dopler de la muerte.
Otra noche a tientas
buscando tu cuerpo,
y termine por vencerme,
había sabanas con sangre
y heridas con sal y limón.
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.